Una nueva belleza

Una nueva belleza
Una nueva belleza que sólo yo reconozco: la que brota de mi alma

lunes, 18 de enero de 2016

Evidentemente los problemas están ahí. Pero considerar sólo el aspecto negativo de las cosas no ayuda a encontrar soluciones y destruye la paz interior. Sin embargo todo es relativo.Es posible sacar algo de positivo incluso de las peores tragedias. siempre y cuando adoptemos una visión holística. Pero si tomamos lo negativo como absoluto y definitivo, aumentamos nuestros problemas y nuestra angustia.

Soy un risueño profesional.
dalai

Rincón del Tibey 26 mayo, 2015
La risa es algo que caracteriza a los tibetanos, que en este aspecto se diferencian de los japoneses o de los indios.
Se parecen a los italianos, muy alegres, mas que los alemanes o los británicos, que son algo reservados.
Mi alegría proviene también de mi familia. Yo vengo de un pueblo pequeño y no de una gran ciudad, y nuestro modo de vida es más jovial. Siempre nos estamos divirtiendo, picándonos, gastándonos bromas. Son costumbres nuestras.
A esto se añade, como a menudo digo, el deber ser realista. Evidentemente los problemas están ahí.
Pero considerar sólo el aspecto negativo de las cosas no ayuda a encontrar soluciones y destruye la paz interior.
Sin embargo todo es relativo.Es posible sacar algo de positivo incluso de las peores tragedias. siempre y cuando adoptemos una visión holística. Pero si tomamos lo negativo como absoluto y definitivo, aumentamos nuestros problemas y nuestra angustia.
En cambio si tratamos de ver mas allá del problema, comprendemos lo que tiene de malo, pero lo aceptamos. En mi opinión, esta actitud proviene de mi experiencia y de la filosofía budista, que me ayuda enormemente.
Tomemos como ejemplo la pérdida de nuestro país.
Somos un pueblo de apátridas y debemos hacer frente a la adversidad y a muchas situaciones dolorosas en el mismo Tíbet.Sin embargo, tales experiencias nos aportan también muchos beneficios.
En cuanto a mí se refiere, no tengo una residencia fija desde hace medio siglo.
Pero he hallado un gran número de nuevos hogares en el basto mundo. Si me hubiera quedado en el potala, no creo que hubiese tenido la oportunidad de conocer a tantas personalidades: Jefes de Estado en Asia, Taiwán, Estados Unidos, Europa, Papas, así como varios científicos y economistas de renombre.
La vida del exiliado es una vida de infortunio, pero siempre me he esforzado en cultivar un estado de felicidad mental, intentando apreciar las oportunidades que me ofrecía esta existencia sin disponer de un domicilio fijo, lejos de todo protocolo. Así he podido conservar mi paz interior.
*Declaración hecha en Taiwán en 2008.
Extracto del Libro: Mi Biografía espiritual – Dalai Lama,

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