Una nueva belleza

Una nueva belleza
Una nueva belleza que sólo yo reconozco: la que brota de mi alma

sábado, 15 de octubre de 2016

Cada siete años nuestra vida cambia de acuerdo al ciclo de los planetas. Qué caracteriza a cada etapa y consejos para conseguir el máximo beneficio de cada una. Conocé tu "reloj astrológico". Los tres momentos claves de la vida segun la astrologia

¿Qué dicen los astros de tu 

edad?


Cada siete años nuestra vida cambia de acuerdo al ciclo de los planetas.
Qué caracteriza a cada etapa y consejos para conseguir el máximo beneficio
de cada una. Conocé tu "reloj astrológico". 

La Carta Natal es una semilla, sugiere lo que cada uno puede
ser; sin embargo, que este potencial se desarrolle o no depende
mucho de cada uno. Pero también existen diferentes tiempos o
momentos que posibilitan ese desarrollo.Como un gran reloj
antiguo, el astrólogo analiza varias ruedas o períodos, estudia la
rotación de los planetas y los ciclos que generan. Son famosos
los períodos de “siete” años: cada septenio marca un momento
particular. Tal como la meteorología, que nos ayuda a programar
según el clima, la astrología nos asiste para entender y aprovechar
mejor nuestros tiempos de vida.
Gracias a los avances tecnológicos y médicos, tenemos el
privilegio de considerar 84 años como promedio esperable de vida.
 Entonces, reparemos en los septenios comenzando con los 21 años.
*A partir de los 21 años: juventud, ¿divino tesoro?
¿Qué dice el reloj planetario? Saturno y Urano hacen “cuadraturas”
a ellos mismos. ¿Y qué significa esto? La sociedad nos pide respuestas responsables. Es el tiempo de la “mayoría de edad”, de definir una
profesión o formalizar la pareja. Se vive una permanente tensión
entre un pedido social de compromiso, responsabilidad y estabilidad confrontado con la genuina necesidad de probar la propia libertad,
de generar autonomía y de ser creativos.
El clima astrológico sugiere: escuchar los dos pulsos, pues serán
la clave de integración para una personalidad madura, vital y
responsable de sus elecciones. Es difícil, a esta edad, integrar ambos
deseos pues parecen contrapuestos y solemos polarizarnos en uno
o en otro: nos estereotipamos en el “rebelde way, libre y reactivo
al compromiso” o en su opuesto, el “exigido sostenedor”. El polo
que queda sin integrar suele compensarse en el siguiente septenio.
Si fuimos excesivamente responsables, el siguiente ciclo compensará
con cortes en las obligaciones asumidas. Si, por el contrario, actuamos
de manera excesivamente rebelde, el siguiente septenio nos compensará
con una fuerte búsqueda de compromisos afectivos, de familia, estabilidad laboral y logros visibles para la sociedad.
*A partir de los 28 años: sostenerse por uno mismo
¿Qué dice el reloj planetario? Es el tiempo del “retorno de
Saturno”. ¿Y qué significa esto? Es una etapa crítica en la que todos
los supuestos sobre la realidad personal se ponen a prueba. Es tiempo
de descubrir un auténtico lugar en el mundo, más allá de la autoridad
con la que se cumplió o ante la que se reaccionó pero que, en definitiva,
nos condicionó la vida. Es tiempo de hacerse cargo de uno mismo,
los padres ya no deberían ocupar el lugar de: “cualquier cosa me
bancan ellos”, los progenitores pasan a ser vistos como humanos
con sus propias limitaciones.
El clima astrológico sugiere: priorizar el propio sostén y
asomarse a la novedad de ser sostén de otros, convertirse en
padre o madre, dar límite y seguridad a hijos. Son situaciones de máxima exigencia que nos enfrentan con la tendencia a escapar si se fue híper-adaptado en el septenio anterior. Si, por el contrario, se fue rebelde, se evidencia la falta de práctica en ser responsable  y cumplidor. Y esto puede generar un “sostenedor durito y de manual” extremadamente rígido y estructurado, por miedo a desbarrancar.
*A partir de los 35 años: el tironeo del Alma
¿Qué dice el reloj planetario? Urano en fase de sexta, Saturno
en cuadratura con él mismo. ¿Y qué significa esto? Es momento de
un replanteo profundo y de una evaluación de todos los ámbitos de
la vida,  sensación de que “el combustible de la propia vitalidad”
no durará por siempre. Se hace insostenible el nivel de egocentrismo
de la fase anterior. Nos cuestionamos si fuimos libres para elegir la
propia vida, si solo respondimos a mandatos o reaccionamos a
exigencias por vivirlas como muy duras. Es tiempo para animarse a
 cuestionar profundamente quién creíamos ser. Puede ser una etapa
de angustia, replanteos vocacionales y emocionales, sensación de
restricción de la propia y antigua creatividad. Son tiempos de mucha
soledad por exigencias de trabajo o de familia que pueden llevarnos
a comenzar una terapia o a caminos de autoconocimiento en
búsqueda de respuestas a los cuestionamientos existenciales.
El clima astrológico sugiere: es necesario hacer un balance de lo
verdadero y auténtico. También es época de de descubrir aquellas
actividades o vínculos que suelen incomodarnos porque respondieron
solo a  mandatos. También, si fuimos rebeldes y reacios a cumplir
con los modelos, se cuestiona la previsibilidad del rol del exiliado.
*A partir de los 42 años: ¿loco como un plumero o más 
auténtico y vital? ¡Liberación y cambio!
¿Qué dice el reloj planetario?
Urano, Saturno y Júpiter en oposición a ellos mismos. ¿Y qué
significa
esto?   Simple: crisis de la mitad de la vida. Así como los planetas
se enfrentan a sí mismos, nosotros también debemos mirarnos de
frente. Ya no se puede echar culpas a los otros, es momento de
resignificar el auténtico compromiso con lo de uno junto con la
necesidad de ir a buscarlo. Ya no es posible el autoengaño, la vida
presiona a cambiar. Estamos en la mitad de nuestra existencia y nos preguntamos si hemos sido fieles al fuego personal más genuino.
El clima astrológico sugiere: buscar los pendientes en la libertad
personal y vivir con auténtica sinceridad. Es muy posible que vuelva
 la tentación de la juventud, de polarizarnos entre el rebelde y patear
el tablero sin que nada importe o de limitarnos y defenderse enfatizando rigideces por el miedo al incipiente cambio. Si nos rigidizamos, el destino compensa vinculándonos con personas híper rebeldes y con situaciones de inestabilidad; y si nos identificamos con el insurrecto -“tirando la
chancleta-, el destino compensa con mucho límite y censura.
*A partir de los 49 años: hacia el viejazo o hacia la libertad 
profunda
¿Qué dice el reloj planetario?  Urano en quincuncio. ¿Y qué
significa esto? Es posible una cosecha placentera y redituable de lo
realizado laboral y familiarmente. A través de estos logros de
 expansión y crecimiento aparece un estado de gracia y plenitud,
 sin pelearse con lo que no se logro ni nunca será, disfrutando del
propio destino. O por el contrario, sino no gusta lo logrado, puede
percibirse como errada la vocación elegida o las personas que
 acompañan. En las mujeres aparece la menopausia,  puede vivirse
como la “muerte” de la propia creatividad corporal, o como un ritual de liberación  para comenzar a disfrutar de una sexualidad más libre.
El clima astrológico sugiere: es el tiempo de liberarse y superar viejos reclamos o tensiones parentales y comenzar a tomar conciencia de ser la generación sólida de la familia.
*A partir de los 56 años: la verdadera liberación
¿Qué dice el reloj planetario? Llegando al segundo retorno de
Saturno. ¿Y qué significa esto?  Expansión y libertad. Los viajes se
hacen cada vez más valorados o posibles, suelen llegar los
placenteros tiempos del abuelazgo. Descubrimiento de quien se es
como “individuo”, más allá de “maternizar o  paternizar”. Se duplican
los 28 años, al igual que entonces comienza un nuevo ciclo: los
padres probablemente ya no estén y los hijos han crecido. Es tiempo
de “volver a empezar”, de armar una nueva vida, aunque a veces implique atravesar por situaciones de mucho dolor o desconcierto. Ya no se
trata de cumplir o pelearse con mandatos, o de esforzarse en ser
sostén de otros, sino de una genuina integración de libertad y
compromiso con uno mismo. Quizás nos polarizamos en el rebelde
inmaduro (el “viejo loco”) o en su opuesto cristalizado (el “viejo
 amargado y vulnerable” que ya no es tenido en cuenta).
El clima astrológico sugiere: vivir y decidir a conciencia.
Aprovechar el nuevo ciclo que la vida propone, liberarnos de
mandatos, habilitarnos a ser más creativos, a expresarnos de
manera natural y placentera.
*A partir de los 63 años: ¿máxima libertad o máxima 
rigidez?
¿Que dice el reloj planetario? Urano en fase de diez. ¿Y qué
significa esto? Compromiso estable y forma visible con aquello en
lo que se cree y se confía. Estabilidad y profundo sentido de
pertenencia en los ámbitos que se han elegido. Seguridad en lo que
se trasmite. Confianza y estabilidad con respecto a lo que uno cree ser
 y compromiso con aquellas cosas que otorgan sentido a la propia vida.
Es posible que se estén recogiendo los frutos de lo realizado. La
cosecha de vida se hace evidente en la estabilidad familiar, emocional
 y económica y, por el contrario, se impone la resignación y la rutina.
El clima astrológico sugiere: es tiempo de retiro en el ámbito
profesional y se impone lo sembrado: sólido y seguro o restrictivo y
limitante, probablemente será lo que nos sostendrá tanto económico
como afectivamente hasta morir. Se ven los frutos de lo aportado
al mundo. O, por el contrario, se está peleado y enojado con la vida
y las instituciones pues no se ha sentido nunca reconocido o valorado.
Es posible sentir una vida lograda y placentera, o por el contrario,
lo lastimosa y víctima del abandono.
*A partir de los 70 años: ¿invisibilidad o carencia?
¿Qué dice el reloj planetario? Urano en fase de desagote. ¿Y
qué significa esto? Superados los setenta  llega un tiempo de
atravesar
 el umbral, de superar definitivamente la mirada ajena y las
expectativas sociales.
El clima astrológico sugiere: es  posible convertirse en un
ser invisible para la mirada social, quedando en nuestras propias
manos poder vivir esta invisibilidad a favor de una total libertad
o identificarnos en el abandonado y el lastimoso. Si se ha tenido
una vida de autoconocimiento y compromiso, ya es tiempo para
superar los temores arquetípicos y vivir con mayor confianza y
vitalidad; o, por el contrario, hay riesgo de quedar pegado a los
temores repetitivos y no resueltos por la conciencia.

Beatriz Leveratto es astróloga y tarotista y dicta 
cursos de ambas disciplinas. Acaba de publicar
"Cada siete años. La vida y sus estaciones astrológicas",
con la colaboración de Alejandro Lodi y prólogo de Florencia
Bonelli, de Ed. Aguilar.
Más infowww.beatrizleveratto.com.ar      

Los tres momentos claves de la vida según la astrología

La astrología revela el mapa de nuestra vida y nos facilita una mayor comprensión 

de los desafíos y oportunidades de cada momento. Cada una de nuestras edades 

sugiere retos y aprendizajes determinados. Entre los ciclos del tiempo que percibe, destaca tres edades de particular alquimia entre obligaciones y creatividad, tres períodos de especial articulación entre el compromiso responsable y la manifestación creativa.

El desafío de los 28 años: ser en la sociedad

Lo desarrollado hasta los 28 años fue lo heredado -emocional y mentalmente- de nuestra matriz familiar de origen. Será recién a partir de los esta edad cuando asumiremos la responsabilidad de nuestros propios dones y talentos para decidir de qué manera desplegarlos en el mundo, creando nuevas formas. Cumplir 28 significa reconocerse como un “fruto maduro” y conlleva una prueba de fuego: la madurez, junto con la angustia que nos puede generar ese salto a una nueva vida. Si intentamos permanecer adheridos a la estructura de personalidad de los años precedentes, entonces no avanzaremos hacia el futuro; en cambio, si nos animáramos a superarla, esta nueva etapa nos dará la posibilidad de forjar una vida distinta, más singular, auténtica y genuina.

Las personalidades de temperamento obediente demostrarán su crecimiento aceptando riesgos, dejando de lado los planes previstos para apostar a su propia intuición. Por su parte, las personalidades donde predominó el carácter rebelde tendrán la oportunidad de responder con madurez, animándose a sostener procesos constructivos y a comprometerse con la realización de proyectos. Si la personalidad se mantiene rígida –en un caso o en otro– los desafíos que pide este momento pueden generarles crisis (o colapsos) psicológicos. Es tiempo de descubrir cuan flexible es la propia estructura de personalidad para permitir que florezca un compromiso genuinamente creativo en nuestras vidas.

Los 42 años: crisis de la mitad de la vida y replanteo existencial

Los 42 años marca un tiempo de replanteos excepcionales sobre el nivel de compromiso con lo genuino de la propia vida. Este inédito momento ofrece una “compleja claridad” acerca de uno mismo, que invita a realizar un giro de 180 grados para ser fieles a nuestros deseos más legítimos y desarrollar aquellas “asignaturas pendientes”.

Es tiempo de liberarnos de prejuicios para desplegar lo que intuimos más auténtico y creativo. Podemos asustarnos y reaccionar defensivamente adoptando una postura aún más rígida y exigente, generando, por lo tanto, manifestaciones de imprevistos por destino: situaciones de exilio, rebeldía o abandono. O también podemos polarizarnos identificándonos de un modo excesivo con el rebelde – en un burdo intento de recuperar “la juventud perdida”- y propiciando que el destino presente mucho límite o censura.

La crisis de mitad de la vida representa el tiempo de encuentro con la magnitud de la propia sombra (según palabras de Carl G. Jung), por lo que será crucial tomarla como una gran oportunidad de “despertar”, de tomar conciencia sobre qué arquetipo gobernó hasta ahora la propia vida. Y darnos la chance de elegir actividades y relaciones más genuinas y menos predecibles o rutinarias.

Los 56 años: ser en el misterio

Con los 56 años se anuncia el inicio de una nueva estructura de personalidad que pide confiar en la cosecha creativa de nuestra vida y entregarnos a una identidad trascendente.

Podremos emprender un camino de retorno a nuestros orígenes. Esto no significará un desandar sobre los mismos pasos (lo que significaría una regresión) sino una nueva posibilidad de expansión: después de todo el camino que recorrimos, ahora es el momento de responder a quiénes somos más allá de los roles familiares y sociales asumidos en el pasado. En un futuro, más o menos cercano, deberemos renunciar a nuestras actividades profesionales o dejar de lado el rol de sostenedores de la familia, lo cual podrá generarnos la sensación de inutilidad o desasosiego. No obstante, si a los 56 años prevalece la aceptación de lo realizado y nos mostramos dispuestos hacia la nueva vida que se inicia, entonces comenzaremos a transitar la paradoja de, sintiéndonos sólidos y firmes en la personalidad desarrollada desde los 28 años, sentir que ya no podemos (ni queremos) seguir reproduciéndola hacia el futuro.

A los 28 años respondimos al tiempo de construcción de un espacio social propio y visible en el mundo, priorizando la productividad y la generación de un hogar. A los 56 años, en cambio, nos mostraremos listos para liberarnos de este mandato (o bien sentiremos que nos obligan a hacerlo). Será tiempo para confiar en abrirnos a una nueva cualidad en la experiencia de nuestra vida. A los 28 años comenzamos a desarrollarnos en la sociedad, y ahora, superados los 56 años, será el momento de sentirnos preparados para devolver a la comunidad los frutos de nuestra experiencia. Será probable, entonces, que afloren la confianza y la libertad para expresarnos sin la necesidad de ser aprobados por los demás. Ha llegado el momento de trascender a la persona en la que nos hemos convertido y entregarnos al descubrimiento de una nueva dimensión de nosotros mismos.

Esta etapa es una oferta de libertad, pues sucede un hecho trascedente: nuestros hijos parten del hogar y los padres ya no estarán con nosotros o cederán su protagonismo en nuestra vida. Nos sobrará el tiempo para dedicarnos a nosotros mismos. Tendremos a nuestra disposición una cantidad de energía que antes ocupábamos en cumplir con (o rebelarnos a) mandatos o deberes. Será un período de misteriosos descubrimientos, a partir de sentirnos liberados de roles y obligaciones. La oportunidad de ir más allá de las expectativas sociales estimula el permiso para ser fieles a aquella misteriosa voz que siempre nos susurró desde el centro profundo del alma.

Fuente: Beatriz Leveratto. Astróloga y tarotista. Autora, con Alejandro Lodi, del libro “Cada siete años”, de Editorial Aguilar.


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