Una nueva belleza

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Una nueva belleza que sólo yo reconozco: la que brota de mi alma

sábado, 18 de abril de 2015

Su experiencia de 20 años como orientadora familiar no le ayudó mucho a Gisela López cuando a su mamá le diagnosticaron Alzheimer. "Yo estaba desbaratada. Me sentía atacada por un monstruo que me iba a devorar", cuenta esta profesora universitaria y doctora en Filosofía.

"El Alzheimer es una suerte de cárcel, pero hay una salida"

Gisela López aplicó con su madre el método que ahora ayuda a otros

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López asesora a familias sobre la enfermedad de Alzheimer OSWER DÍAZ
EL UNIVERSAL
viernes 17 de abril de 2015  12:00 AM
Su experiencia de 20 años como orientadora familiar no le ayudó mucho a Gisela López cuando a su mamá le diagnosticaron Alzheimer. "Yo estaba desbaratada. Me sentía atacada por un monstruo que me iba a devorar", cuenta esta profesora universitaria y doctora en Filosofía. 

Logró; sin embargo, darle la vuelta al asunto. Con la ayuda de una psicóloga, Enza Mastropietro, hoy su socia, entendió la fórmula que le ayudó a seguir comunicándose con su madre de manera efectiva: además del tratamiento farmacológico se requiere la estimulación cognitiva. "El paciente con Alzheimer necesita tener momentos nutritivos y acompañamiento inteligente. Yo podía pasar con mi mamá hasta una hora conversando, riéndonos. Le leía sus libros preferidos". 

Para orientar a familias que tienen adultos mayores con alguna forma de demencia senil, López creó la asociación civil Instituto Tobías, que aunque todavía no tiene personalidad jurídica, viene trabajando desde hace dos años.

En este tiempo han formado a once monitores geriátricos de familia, una figura que no existía en el país y que se encarga de guiar el proceso de una familia que tenga algún integrante con Alzheimer. Van a las casas, ofrecen asesoría y sesiones de 30 minutos a 1 hora con el paciente para mantener algunas de sus funciones cognitivas.

"Lo peor que le puede pasar a un paciente de este tipo es estar lejos de su casa. Le recomendamos a las familias que acojan a su adulto mayor, que eviten meterlo en alguna institución. El paciente de Alzheimer experimenta la pérdida, te pierdes a ti mismo. La persona no entiende lo que le está pasando, le falla la memoria y no encuentra claridad, debido al deterioro cognitivo. Necesita a su familia porque no se siente seguro, como si fuese un niño pequeño. De allí lo vital de estar en su casa, para no perder del todo su identidad, sus raíces afectivas".

Con su asociación civil, López está ofreciendo el apoyo que ella muchas veces necesitó. "El Alzheimer es una suerte de cárcel pero hay una salida. La familia puede reencontrarse con su ser querido con otros códigos y superar el sufrimiento. Ellos se sienten felices si experimentan que están con otro". 

Los que quieran saber más sobre Instituto Tobías pueden contactarlos al 04165394964, @tobiasinstituto, institutotobias@gmail.com. DM

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