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lunes, 14 de marzo de 2016

El Alzheimer no sólo es una cuestión de edad y mucho menos de genética, pues existen factores como la alimentación que son determinantes en el desarrollo de esta enfermedad. El alto consumo de grasas saturadas y azúcares aumenta el riesgo de padecer enfermedades demenciales.

Consumir grasas eleva el riesgo de Alzheimer

La dieta mediterránea retrasa el deterioro cognitivo asociado a la vejez. Pero se puede ganar la batalla: Incluso leves cambios hacia hábitos saludables son beneficiosos para el cerebro.

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Esa grasa de más que se disfruta hoy puede traer problemas cognitivos en un futuro CORTESÍA
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GABRIEL BARRETO |  EL UNIVERSAL
lunes 14 de marzo de 2016  07:42 AM
El Alzheimer no sólo es una cuestión de edad y mucho menos de genética, pues existen factores como la alimentación que son determinantes en el desarrollo de esta enfermedad. El alto consumo de grasas saturadas y azúcares aumenta el riesgo de padecer enfermedades demenciales.

De acuerdo con la Fundación Alzheimer de Venezuela, las demencias tienen una prevalencia del 7 %, en mayores de 65 años, mientras que en pacientes de 85 años es de 40%. Este último es el tipo de demencia más común en adultos mayores: 7 de cada 10 la presentan.

El médico neurólogo Ciro Gaona explica que el gen relacionado con el Alzheimer que más se diagnostica en Venezuela y el mundo es el "Apoe". "Este predispone a los pacientes a padecer la enfermedad pero no es determinante, porque si una persona se cuida puede llegar a retrasar o eliminar la aparición de los síntomas", dice.

El desarrollo del Alzheimer no sólo depende del gen. Existen algunas enfermedades que de no ser tratadas a tiempo aumentan los síntomas de deterioro cognitivo como tensión alta, triglicéridos, arritmia cardiaca, glicemia, diabetes, colesterol alto, anemia y tiroides.

Jesús Dávila, internista y neurólogo clínico coincide con Gaona, pues a su juicio ser mayor de 65 años, padecer de obesidad, diabetes e hipertensión aumentan el riesgo de sufrir la enfermedad, pero no son los únicos, pues altos niveles de colesterol y triglicéridos, una dieta sin antioxidantes y la falta de vitaminas y minerales también influyen en el desarrollo de la enfermedad.

"Los científicos han encontrando nuevas evidencias que podrían relacionar la diabetes tipo 2 con esta demencia. El azúcar alta en la sangre causa inflamación, esto puede dañar las células cerebrales y contribuir a que se desarrolle Alzheimer", argumenta Dávila.

Deterioro cognitivo 

El estudio Differential central pathology and cognitive impairment in pre-diabetic and diabetic publicado en la revista Psychoneuroendocrinology,evidenció que los ratones que padecen diabetes sufren daños primero en la corteza y luego en el hipocampo, dos regiones cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la memoria.

Para ello, se utilizaron ratones obesos con resistencia insulínica y que posteriormente desarrollaron diabetes. Lo que observaron los investigadores fue que el cerebro de los ratones afectados por diabetes mellitus tipo 2 tenían una atrofia cerebral brutal, es decir, los cerebros eran muchísimo más pequeños que otros roedores de la misma edad, además presentaban hemorragias espontáneas que están relacionadas con un tipo de demencia vascular.

Quienes padecen de Alzheimer presentan diversos síntomas como pérdida progresiva de la memoria, dificultad para completar tareas cotidianas, confusión con el tiempo y lugar, problemas con el habla y la escritura, y en el peor de los casos, falta de juicio.

Prevenir es controlar 

El aumento de las enfermedades demenciales hace necesario encontrar formas sencillas de prevenir o retrasar la aparición de este tipo de afecciones, y nada mejor que comenzar realizando cambios en los hábitos alimenticios.

Diferentes investigaciones en todo el mundo han revelado las propiedades de la dieta como mecanismo de prevención o cura pata algunas enfermedades. Tal como es el caso del estudio Prevención con Dieta Mediterránea, publicado en la revista Jama Internal Medicine , allí se evidencia que, después de cuatro años de seguimiento, las personas que siguieron esta dieta complementada con aceite de oliva virgen extra o frutos secos tienen una mejor función cognitiva.

En el artículo se demuestra los beneficios de este tipo de dieta para prevenir o retrasar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. "Estos efectos beneficiosos de la dieta mediterránea son probablemente debidos a la gran cantidad de agentes antiinflamatorios y antioxidantes que proporciona", señala Emili Ros, coordinador del estudio y miembro del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic Barcelona y jefe del equipo IDIBAPS hipertensión, lípidos y riesgo cardiovascular.

Por su parte, el neurólogo Jesús Dávila indica que en cuanto a la prevención es conveniente evitar las patologías que representan factores de riesgo pues empeoran o aceleran el proceso degenerativo cerebral.

"Es sumamente importante controlar lo que comemos, sobre todo en países como Venezuela. Por ejemplo el llanero y el maracucho tienen dietas altas en grasas saturadas que son tradicionales por su estilo de vida, pero predisponen al desarrollo de la diabetes, dislipidemia o hipertensión arterial. Se ha demostrado que al reducir los factores de riesgo en 10% o 20% podrá ganarse una carrera contra el desarrollo del Alzheimer", concluye.

gbarreto@eluniversal.com

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